Hernán Miranda
Asumir el camino de las artes plásticas es abrazar una utopía. Comenzó hace treinta y nueve años como la persecución de un horizonte; sin embargo, el destino del creador no es llegar, sino mantenerse en movimiento. A medida que se conquistan certezas y se superan desafíos técnicos, el horizonte se desplaza y nos exige habitar nuevas preguntas. El arma indispensable para avanzar en esa marcha ha sido el oficio: una disciplina rigurosa de quince horas diarias de taller, donde la técnica deja de ser mero virtuosismo para convertirse en el soporte físico del pensamiento y en el vehículo para superar las propias limitaciones.
Apertura: jueves 12 de noviembre, 19 hs
Fotografía: Gentileza ABC Color
Esta muestra no se postula como la verdad absoluta de una prolífica labor, sino como un mapa de experiencias cognitivas y visuales.
A través de un espectro matérico que transita libremente entre el rigor del grafito, la densidad del óleo realista y la precisión del giclée, cada pieza abre una coordenada en un multiverso visual donde la luz y la forma dialogan en infinitos caminos posibles. El cuerpo desnudo, el bodegón tributo, la botánica y el paisaje urbano de Asunción no son géneros aislados; son estaciones de una misma búsqueda ontológica y metacognitiva.
Habitar la distancia geográfica y poseer otra nacionalidad no han diluido el origen, sino que lo han transformado en una estructura interna inalterable. Paraguay comparece en estas obras no desde la nostalgia folclórica, sino como una certeza grabada en la mirada: en la minuciosidad de un encaje tradicional , en la nobleza de la cerámica popular y en la calidez de un claroscuro que evoca nuestra luz telúrica. Es el Karaku: la médula y la esencia que sostiene el pulso creador. Casi cuatro décadas de labor diaria no me han hecho dueño de una verdad; al contrario, me han otorgado la libertad y la madurez para seguir persiguiendo esa utopía en busca de otras realidades.
El artista
Nació en Concepción, Paraguay, en 1960. Es un pintor y dibujante autodidacta cuya obra nace de una mirada atenta a lo cotidiano: objetos sencillos, espacios íntimos, superficies gastadas por el tiempo y silencios que parecen guardar historias. Desde adolescente se acercó al dibujo en talleres y, sin pasar por una academia formal, construyó un lenguaje propio a base de observación, disciplina y una sensibilidad profundamente ligada a la luz.
Su pintura se reconoce por el dominio del claroscuro y por una técnica realista que va más allá de la mera representación: en sus lienzos, la luz no solo ilumina, sino que revela emociones, memoria y una cierta melancolía serena. A lo largo de su carrera desarrolló también el concepto de “Bi Realismos”, una propuesta en la que lo real y lo ilusorio dialogan, invitando al espectador a mirar dos veces.
Antes de instalarse en Estados Unidos, donde reside desde hace más de dos décadas, Miranda fue profesor de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Asunción entre 1993 y 1997. Desde Florida continúa creando, enseñando y exponiendo internacionalmente. Su trayectoria lo ha llevado a mostrar su trabajo en Paraguay, Estados Unidos, Europa, Asia y América Latina, consolidándolo como uno de los artistas paraguayos contemporáneos más singulares: un pintor que transforma lo pequeño y cotidiano en una experiencia visual intensa y poética.


